Tú, que habitas en la muerte


Tú, que habitas en la muerte


Un espermatozoide tiene vida, un ovulo tiene vida, aun así, separados son nada. Es cuando se hacen uno que nace una nueva posibilidad de vida.


Lo mismo acontece con el cuerpo, no es nada sin el espíritu; lo mismo que el espíritu no puede experimentar sin el cuerpo.

Es así con la vida, sin la muerte no está completa.

Los que dicen defender la vida tan fanáticamente son las iglesias y los políticos, por qué, porque son pedófilos y abusadores. No saben lo que es la vida, sin embargo se llenan el hocico con eso de “la vida”. Para ellos sólo somos consumidores, votos para que sigan manteniendo el control de la gente, pobrecitos a los cuales abusar, manteniéndolos en el engaño que es por su bien. Así lo hicieron con la “santa inquisición”, así lo hacen con su constitución de dictadura, con el lobby, el tráfico de drogas, armas y órganos.

Francisco de Asís nos habló de la Hermana Muerte, pero nadie habla de ella. Nos mantienen con miedo, con terror a hablar del tema. Y resulta que tú te vas a morir, tu señora se va a morir, yo me voy a morir… donde está la novedad, todos morimos; nadie se queda para semilla, decía mi abuela.

Muerte es pascua, que significa Paso, o Puente, es decir, vamos al otro lado, el más allá, de regreso a Dios… como quieras entenderlo. Vamos, todos vamos. Y la Hermana Muerte amorosa, con todo su esfuerzo nos lleva al otro lado, porque el puente puede estar oscuro, lleno de ladrones, asesinos, corruptos, políticos, almas en pena… Ella despeja y nos lleva con su cuidado, sin dramas.

Incluso Dios no se entiende sin la Creación. Todo el Todo viene de Él, nosotros ni los extraterrestres hicieron la Creación, sólo Dios es la Fuente de donde Todo ha brotado, nacido, salido. Todo tiene su Presencia.
Con algo de ingenio algunos han creado algo. Los et nos crearon a nosotros, pero a ellos los creó Dios; la única diferencia es que los creó antes. Algunos entendieron el propósito el Vida, otros como los nazis, grupos económicos, iglesias, políticos aquí en la Tierra no lo han hecho, y por otros mundos tampoco han evolucionado mucho, al parecer.

Que entendemos de esto? Que no hemos entendido ni una. Vamos por la vida dando bastonazos de ciego, porque nos han enceguecido con las mentiras, con el miedo, con las distracciones que nos ponen en el camino para despistarnos, y hacernos perder el tiempo. Nos distraen de lo verdadero.

Que saco rogar al cielo, si del cielo nunca ha caído una cosecha gloriosa, reza el campesino. Pero nos hacen golpearnos el pecho, mientras ellos, los del poder hacen lo que se les da en gana, y de paso, juegan con nosotros como si fuéremos cosas prescindibles, sólo objetos para su uso.

Y nosotros también hacemos lo mismo, sólo que a nosotros después nos llega el ayayay. Entonces, como hacer frente al problema, a la inquietud, a la sospecha, a lo que llega a nuestra vida. Aquí, recién en este punto, en este momento empezamos a vivir, en verdad. Pregúntate todo lo que quieras, Dios está dentro de ti, Dios vive en cada uno de sus hijos, donde hay una manifestación de vida, ahí está Dios.

Donde hay malas ganas, flojera, discusiones, peleas, malos ratos, inconformismo, le das el voto a los flojos que no quieren perder el poder, cuando te dejas insultar, cuando haces mandas que te causan sufrimiento, cuando ni sabes a que dios le rezas, estás en la muerte; en la más baja de las vibraciones. Y la muerte sólo atrae muerte, mezquindad y miedo a la Muerte, a lo que espera abrazar tu espíritu. Deja de funcionar como esclavo, levántate y anda, eres el único responsable de tu vida.

Cuando niños los papás nos ayudaban con las tareas, porque ellos volvían a ser niños y entendían ahora lo importante que era hacer esas tareas, y también porque nos estaban enseñando a hacerlas. Había alegría, se compartía, hacían cosas en familia, había cooperación. En qué momento perdimos eso.
Los hijos siempre serán los hijos, porque el Amor desciende. Un hijo nunca amará tanto a los padres como ellos lo aman a él. Nunca amaremos tanto a Dios como el Él nos ama a nosotros, sus hijos, porque el Amor desciende.

Cuando un hijo está enfermo, o algún cercano, parece que recuperamos algo de ese compartir; lo acompañamos al médico, a hacerse los exámenes, a estar con él. Eso es vida.

Cuando estamos derrotados, sin esperanza, con miedo, esperando la carroza, estamos en la muerte, estamos negando la vida. Así es que, a levantarse con ánimo, que ningún día sea desaprovechado, que todo día tenga una novedad. En el hospital ríete del pinchazo, del estamos aquí otra vez, de las batas que se abren y se ve el poto, ríete, es gratis y sana.

Eso es lo que permite que Dios se exprese en tu vida. Lo demás es negarlo.

Es que no me escucha, yo lloro, yo suplico, yo quiero un milagro, yo, yo, yooooooo!!! Dios está en ti, y tú no lo dejas mover. Sale de tu estado de esperar la carroza, del mal humor, de la fatalidad.

Cuando piensas que todo es grave y es complicado, Dios que te escucha, te da lo que tú pides, porque El no te niega nada.
Cuando tienes sentimientos de miedo, de rabia, de por qué a mí, eso le estás pidiendo.
Cuando no sientes que puedes estar bien, cuando te dejas abatir, cuando abres la puerta fácil de la desesperanza, no dejas que tu espíritu exprese su poder.

Entiende que pedimos con nuestros pensamientos, emociones y actitudes. No con golpes de pecho y caminando de rodillas. Dios no quiere sufrimiento, lo creamos nosotros.

Recuerdo una gran pequeña historia: Cuando mi hermano murió después de una larga enfermedad nos quedamos con su fuerza de vivir, con sus ganas, sus intentos para resolver algo, recordamos lo mucho que compartimos. Nos dejó esas muestras de su cariño, eso supera cualquier problema, incluso su ausencia física.

Entonces queridos qué entendimos de todo esto que hemos vivido hasta ahora? Estamos preparados para la vida? O vamos a seguir en el valle de lágrimas, como los tontitos que nos quieren hacer creer que somos, esas marionetas que las hacen consumir remedios que no sirven, vacunas que te enferman de otras enfermedades, consumidores de cosas que ni necesitas, de leyes que te hostigan, de baratijas que te inventan que necesitas. O nos vamos a lanzar a la vida, a vivirla alegremente y amorosamente, con lo que nos traiga el menú día tras día? Eso es estar en Dios, para los creyentes. Eso es aprovechar el intermedio entre la vida y la muerte, para los que no.

Debemos realizar un cambio de creencias, basta con eso de creo que estoy enfermo, creo que soy malo para las matemáticas, creo que no puedo. Un cambio de sentimiento hace que el espíritu renazca cada día, y podemos avanzar. Ya no hay miedo, se supera la mala muerte diaria, se eleva la fuerza y mejoramos cada día.
Un día a la vez, con mente, corazón y espíritu luminoso.

Reciben ayudas, claro que sí. PERO son ayudas, el milagro lo hacemos cada uno, y todos cooperamos con buena onda.

Piensen y mediten. Todos debemos hacer lo que hay que hacer, y hay que hacerlo bien.