Confucio


El Amado Maestro Confucio



EL AMADO MAESTRO CONFUCIO fue conocido por sus contemporáneos como el MAESTRO K”UNG.

Nació en 511 A.C. Su lugar de nacimiento fue el pueblo de CH”UEN, en el estado de LU. Se puede relacionar la familia de CONFUCIO con el Soberano HAND TI, quién reinó en el año 2.697 A.C. Su padre conocido como un soldado, se casó dos veces. CONFUCIO era el niño del segundo matrimonio.


Su nombre original era Kong Qiu. Relatos de su vida recuerdan que su padre, comandante de un distrito en Lu, murió tres años después que Confucio nació, y dejó a la familia en la pobreza; Confucio, pese a ello, recibió una esmerada educación. Se casó a los 19 años y tuvo un hijo y dos hijas. Su madre murió en el año 527 a.C., y después de un periodo de luto empezó su carrera de maestro. Su fama como hombre de saber y carácter, con gran veneración hacia las ideas y costumbres tradicionales, pronto se propagó por el principado de Lu.


En la segunda mitad de la época de la dinastía Zhou, el gobierno central se había degenerado en China y la intriga y el vicio predominaban. Confucio lamentó el desorden de aquellos tiempos y la falta de modelos morales. Llegó a creer que el único remedio era convertir a la gente a los principios y preceptos de los sabios de la antigüedad. Por esta razón enseñaba a sus alumnos los clásicos antiguos de la literatura china. También subrayó la importancia de la música china, que en esta época tenía funciones ceremoniales y religiosas en las prácticas del Estado y del culto. Propugnaba el gran valor del poder del ejemplo. Los gobernantes, decía, sólo pueden ser grandes si ellos mismos llevan vidas ejemplares y se guían por principios morales, de esta forma en sus estados se estimularía a los ciudadanos que llegarían a ser prósperos y felices.


Una tradición popular sobre la vida de Confucio establece que a los 50 años de edad fue nombrado magistrado de Zhongdu, y al año siguiente ministro del crimen de Lu. Su administración fue un éxito; estableció reformas, la justicia fue administrada con imparcialidad y el crimen también fue erradicado. Confucio dejó su cargo en el 496 a.C., y viajó por diferentes territorios impartiendo clases. Pasó los años que le quedaban, escribiendo comentarios sobre los autores clásicos. Murió en Lu y fue enterrado en una tumba en Qufu, Shandong.


Confucio no dejó escritos los principios de su filosofía; éstos fueron transmitidos sólo a través de sus discípulos. El Lunyu (Analectas), obra recopilada por alguno de sus seguidores, es considerada la fuente de información más fidedigna sobre su vida y enseñanzas. Una de las obras históricas que según se dice él mismo había recogido y editado, el Chunqiu (Anales de primavera y otoño), es un relato analítico de la historia china en el Estado de Lu desde el 722 al 481 a.C. Deseaba ser conocido como un transmisor más que como un pensador, y por este motivo restableció el estudio de los libros antiguos. Sus enseñanzas se convirtieron en libros de texto de las generaciones chinas posteriores. Confucio fue muy venerado durante su vida y en años sucesivos.


El conjunto de las enseñanzas de Confucio tuvo un carácter práctico y ético, más que religioso. Afirmaba ser un restaurador de la moralidad antigua y mantenía que los propios actos externos basados en las cinco virtudes, bondad, honradez, decoro, sabiduría y fidelidad, encierran el conjunto del deber humano. El venerar a los padres, vivos y muertos, fue uno de sus conceptos claves. En los siglos posteriores sus enseñanzas ejercieron una poderosa influencia en la filosofía china y en la historia de China.



Sus propias palabras  dibujan el crecimiento y el desarrollo de su intelecto y genio:
“A LOS 15 AÑOS MI MENTE ESTABA ENFOCADA EN APRENDER; A LOS 30 AÑOS YO ESTABA FIRME; A LOS 40 AÑOS ESTABA LIBRE DE ILUSIONES; A LOS 50 AÑOS INTENTE SEGUIR LAS LEYES DE LA PROVIDENCIA; A LOS 60 AÑOS MIS OIDOS ERAN ATENTOS A LA VERDAD; A LOS 70 AÑOS PUDE SEGUIR LAS SEÑALES DE MI CORAZÓN SIN EXGERAR”.



El AMADO MAESTRO ASCENDIDO CONFUCIO pertenece al Rayo Amarillo Oro, que representa La SABIDURÍA DIVINA, La ILUMINACIÓN, El AMOR y La PAZ, que sobrepasa toda comprensión de la mente humana. Las virtudes que en él destacan justamente son LA SABIDURÍA Y LA ILUMINACIÓN.


Cuando sientan dudas de lo que deben hacer, invoquen al Maestro Confucio y a los SERVIDORES DEL RAYO DE LA ILUMINACIÓN, pidiéndoles que los guíen.




Al RAYO DORADO pertenecen todas las personas que sienten especial predilección por las enseñanzas, es en ellos que con CORAZÓN COMPRENSIVO Y PACIENCIA derraman el óleo de su AMOR Y SU TERNURA, que contiene el más PURO AMOR DIVINO para que obtengan grandes logros.



Invocación:
AMADO MAESTRO CONFUCIO, Te Amo, Te Bendigo y Te agradezco Tu Servicio a Nuestra tierra por tantos siglos. Séllanos en el AMOR, la ILUMINACIÓN y la SABIDURÍA. Ayúdanos a todos a sentir esa Gran Reverencia Por La Vida que Tú tienes, y el Amor para alcanzar la Luz y la Libertad.

Gracias Amado Maestro Confucio



Algunos dichos del Maestro Confucio, tomados de sus escritos:

Para conocer a un hombre observa cómo actúa, descubre lo que busca, examina lo que le hace feliz.

VER LO QUE ES CORRECTO Y NO HACERLO, ES FALTA DE VALOR.


Haz de tu principal objetivo el ser concienzudo y sincero.


LA SINCERIDAD ES EL CAMINO AL CIELO. EL REQUERIMIENTO DE LA SINCERIDAD PERTENECE AL HOMBRE.


El hombre superior practica antes hablar.


CUANDO TENGAS DEFECTOS NO VACILES EN ABANDONARLOS.


Cuando el pueblo es tan numeroso, ¿qué puede hacerse en su bien? Hacerlo rico y feliz. Y cuando sea rico, ¿qué más puede hacerse por él? Educarlo.


EL QUE ESPERA MUCHO DE EL MISMO Y POCO DE LOS DEMAS EVITARÁ QUE LOS DEMÁS LO ODIEN.


Los sabios no tienen dudas, los virtuosos no tienen pena, los valientes no tienen temores.


NO HAGAS A LOS DEMÁS LO QUE NO TE GUSTA QUE TE HAGAN.


Cuando estés trabajando para otros, que sea con el mismo entusiasmo que si estuvieras trabajando para ti.


SI ACTOS DE BONDAD NO SON ACUMULADOS, SON INSUFICIENTES PARA DAR SU ESTAMPA DE REPUTACIÓN. SI ACTOS DE MAL NO SON ACUMULADOS, NO SON SUFICIENTES PARA DESTRUIR TU REPUTACIÓN.


Haz que los que estén cerca de ti sean felices, y los que están lejos vendrán.


EL MAL NO ESTA EN TENER FALTAS, SINO EN NO TRATAR DE ENMENDARLAS.


El tipo más noble de hombre tiene una mente amplia y sin prejuicios. El hombre inferior es prejuiciado y carece de una mente amplia.


LA IGNORANCIA ES LA NOCHE DE LA MENTE: PERO UNA NOCHE SIN LUNA Y SIN ESTRELLAS.         


Cuando se sabe una cosa sostener que se sabe y cuando no se sabe admitirlo, ese es el verdadero conocimiento.        


CADA COSA TIENE SU BELLEZA, PERO NO TODOS PUEDEN VERLA.


Quién volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.


El hombre superior es persistente en el camino cierto y no sólo persistente.



Confucio





Hilarión


El Amado Maestro Hilarión  



EL AMADO Y ASCENDIDO MAESTRO HILARION, ES EL DIRECTOR DEL CUARTO RAYO, el Rayo VERDE.

Él es el encargado de establecer LA VERDAD en donde quiera que ésta aparezca opaca, obstaculizada o sustituida con una mentira que tenga visos de verdad.

Cuando tengas que afrontar una situación en donde la verdad aparezca dudosa, en donde trate de entronizarse la mentira, en donde haya oculto engaño, no tienes que hacer más que invocar al AMADO MAESTRO HILARION pidiéndole que envuelva la situación y a las personas en ellas involucradas en EL MANTO VERDE DE LA VERDAD. Verás cómo, de manera providencial, todo se despeja y la VERDAD resplandece.



EL AMADO MAESTRO HILARION DICE:

Si un individuo que está buscando SUMINISTRO, SALUD, FELICIDAD, DIVINIDAD O CUALESQUIERA OTRO DE LOS DONES DIVINOS, comprendiera primero el poder que proporciona la atención sostenida y luego, por su esfuerzo consciente retira su atención de los muchos imanes del mundo de las apariencias, ANCLANDO SU ATENCION EN LA PRESENCIA DE DIOS, ESA PRESENCIA fluiría a través de él en la corriente que regresa, dándole a plenitud todo lo que el pueda desear.


Invocación:

AMADA PRESENCIA DE DIOS “YO SOY” EN MI, AMADOS HILARION, ARCANGEL RAFAEL, ELOHIM VISTA, AMADAS MARIA Y CRISTAL, ACEPTAMOS LA PLENITUD DE TODAS VUESTRAS BENDICIONES DERRAMAS EN NOSOTROS EN ESTE DIA Y PEDIMOS QUE SEAN MANTENIDAS Y USADAS PARA TRAER AL MUNDO ENTERO LA VERDAD DE DIOS, LA CURACIÓN DE TODOS LOS MALES Y LA PERFECTA Comprensión DE LA CONCENTRACIÓN.        TE DAMOS GRACIAS.


El Morya

El Amado Maestro El Morya


EL AMADO MAESTRO ASCENDIDO EL MORYA es el Director del Rayo Azul Zafiro.
El Morya,  estimula o precipita  el Amor a Dios, la Fe, la Voluntad Divina, el control divino. El está siempre  en busca de algún chela que se destaque.

Fue  inspirador, junto al Maestro Kuthumi, de  la Teosofía en 1875. Aquí en la tierra fue canalizado en algún momento por  Petrovna  Helena  Blavasky, también él fue el que  se le apareció a Mark Prophet  inspirándolo para fundar  Los Guardianes  de la Llama y comenzar a publicar las Perlas de Sabiduría.

Las encarnaciones más conocidas son como Abraham, patriarca  de Israel, Melchor uno de los reyes magos, Arturo, rey británico, Tomas Becket, Tomás Moore, poeta irlandés, Morya  Kahn príncipe de Rajput.

El Gran Maestro Morya tiene su cargo la responsabilidad de la evolución del Continente Asiático y también la supervisión de los gobiernos del mundo.
Este gran Maestro Ascendido es representante de todo lo majestuoso, digno, y exquisito, no solamente de los Planos Superiores de la Vida, sino donde quiera manifestarse.

Su retiro magnetiza, mantiene e irradia hacia la atmósfera de la tierra la conciencia de la Voluntad de Dios y contrarresta la idea negativa, distorsionada, que fuera creada por los humanos.

HABLA EL ASCENDIDO MAESTRO EL MORYA:

Hablo a toda la humanidad en todas partes. Es un decreto desde el corazón de la Creación que la Voluntad de Dios se Manifieste en Vuestras Vidas, Vuestras Energías y Vuestros Sentidos. Derramo estas palabras en el mundo sensorial y mental del planeta; en la sustancia doliente de esta estrella, en cada apariencia que envuelva a cada hijo e hija del Reino que haya olvidado su Glorioso y Divino Destino de alcanzar la Maestría y la Divinidad.

Aquellos que deseen ayudar a sus hermanos, manden al espacio durante cinco minutos tres veces al día, los siguientes poderosos pensamientos o palabras habladas y serán “YO MISMO EN ACCION“.

LA VOLUNTAD DE DIOS ES BUENA        

LA VOLUNTAD DE DIOS ES LUZ

LA VOLUNTAD DE DIOS ES FELICIDAD 

LA VOLUNTAD DE DIOS ES PAZ

LA VOLUNTAD DE DIOS ES PUREZA      

LA VOLUNTAD DE DIOS ES EQUILIBRIO

LA VOLUNTAD DE DIOS ES BONDAD

Amada Presencia de Dios, por intercesión del Maestro El Morya, Director Espiritual de los Gobiernos del Mundo, haz que la Voluntad Divina, el Bienestar Social, la Salud Pública, el Suministro Ilimitado de Provisión, el Perdón entre la gente, la Sabiduría, el Amor, la Belleza, la Paz y la Libertad; se manifiesten en este país, en la mente y el corazón de su Gobernante y de todos los ciudadanos que aquí habitan.

Que así se cumpla en todas las naciones de la Tierra, Eternamente, Amén.


SANAT KUMARA


SANAT KUMARA


Hace mucho... mucho tiempo nuestro Planeta Tierra dejo de brillar en el firmamento envuelto en las sombras de las creaciones humanas hasta tal punto que la Gran Ley Universal veía con dificultad que pudiera seguir sostenido en su órbita. Ya el Amor no era el sentimiento predominante, ni la Paz era sostenida y por consiguiente no emanaba Luz.


El Fuego Sagrado en los corazones de la humanidad había disminuido hasta quedar muy minimizado y las almas no buscaban ningún alimento divino.


Por este estado pasó nuestra amada Tierra y, aun así hubo alguien que la amo lo suficiente, como para pararse delante del Gran Concilio Cósmico y presentar la idea de que si algún Ser totalmente Libre trajera a ella Su Luz y alimentara nuevamente esas diminutas chispas de Luz en el corazón, manteniéndolas activas y avivándolas con todo el Poder de Su Amor Divino, "algún día" la humanidad retornaría a Su Divinidad; "algún día" se expandiría esa Presencia Dorada que vive dentro de la Llama del Corazón y se revelaría a través de cada forma carnal.       


Ese ser fue SANAT KUMARA, que desde Su Hogar en Venus, miro la belleza y esplendor a Su alrededor y recordó la belleza y esplendor de la Tierra cuando aun no había sido contagiada y envuelta en las sombras; y tomo la firme resolución de que un Planeta creado con Amor Divino, sostenido tanto tiempo por Maestros, Ángeles, Seres de la Naturaleza y por Virgo misma (Espíritu de la Tierra), debería tener una oportunidad para la redención.   


Así fue presentado Su ofrecimiento y así fue aceptado, y no solo El sino treinta Seres de Venus (30 Kumaras) por Amor a Su Maestro, se ofrecieron para encarnar en la Tierra y construir para El un hermoso Palacio Dorado y una luminosa Ciudad Dorada para que no extrañara Su Estrella y Su lugar de residencia en Ella.


Esto fue un sacrificio mas allá de lo imaginable, ya que la Tierra estaba en su momento de más oscuridad y ellos tuvieron que nacer en el, formar parte de la efluvia de su atmósfera y retener aun así la memoria de su Propósito Divino hasta el logro.


Novecientos años pasaron, encarnando y desencarnando, reuniéndose desde diversos puntos sobre el Planeta asegurando su idea de construir a tiempo Shamballa, Su Ciudad Dorada.        
Allí comenzó Su Tarea de atraer hacia Si, en los Niveles Internos a esas almas humanas durmientes, amándolas tanto, hasta que ese Sentimiento Divino pudiera despertar algún destello de desear retornar a vivir en la Voluntad de Dios.



Benditos hermanos, este exilio auto-impuesto no duro dos o tres años, ese "algún día" al que El se refirió duro cuatro millones y medio de años!!!!   
Diría otro Gran Ser llamado El Morya: "Amigos...ESTO ES AMOR!”



Su Liberación se produjo cuando un Hijo de la Tierra califico para sostener este Planeta en Su lugar, así lo hizo el Amado Gautama al convertirse en Soberano del Mundo, siéndole permitido al Gran Sanat Kumara retornar a Su Estrella.

        




 Habla el Amado Sanat Kumara:

El Amor Paciente, por muchas eras de tiempo, es Mi regalo a la Vida y si conocen Mi Servicio, podrán verificar esta realidad.
 
Ese Amor Paciente que salvo su Planeta y Me permitió cumplir Mi Tarea con Alegría.     
Amados seres... pueden sentir ese Amor Paciente el uno por el otro, y por toda vida donde quiera que pueda estar?



Y... ¿Qué es la Paciencia? Es meramente el control de la energía de los cuerpos internos y físico. Es la capacidad, cuando se esta tratando cualquier expresión de vida necesitando asistencia, de sostener su energía en armonía perfecta y luego proyectarla fuera de acuerdo a la dirección de su Ser Crístico para el logro de algún propósito bueno.      


Eso, practicado, les traerá felicidad, y ahora les doy esta tarea: convertirse en hombres y mujeres "pacientes", y observar el cambio de sus vidas, para bien.


Permítanme diferenciar, para su iluminación, la diferencia entre la cualidad de la Paciencia y ese letargo o indiferencia.

        
El hombre paciente es positivo, equilibrado, poderoso. El no permite que su energía salga de él, o en pensamiento o en sentimiento, gesto o palabra, hasta que el Ser Divino dentro la haya calificado con Su Naturaleza, y entonces, únicamente esta salga con bendición.


Les ofrezco Mi Sentimiento de Paciencia, que ha sido Mi alegría desarrollar, que me ha sostenido a través de las edades y que Me ha traído este día a su conciencia.



Sanat Kumara.


Buda

Gautama el Buda


Es un Maestro Ascendido. Buda significa "iluminado".


Vivió en el norte de la India, en el siglo VI a.C. Su nombre personal era Sidarta (Siddartha, en sánscrito) y su apellido, o nombre de familia, era Gotama (Gautama, en sánscrito).


Su padre fue Sudodana, gobernante del reino de los Sakyas (situado en el actual Nepal), y su madre la reina Maya. Según la costumbre de la época contrajo matrimonio a los 16 años con la princesa Yasodara, con quien tuvo un hijo.


El joven príncipe debía tener tendencias religiosas que su padre adivinó, ya que Sidarta fue aislado en palacio y rodeado de todos los lujos posibles para evitar que le llegaran los problemas y sufrimientos normales de la humanidad. Sin embargo diversas "causalidades" permitieron que Sidarta contemplase directamente la pobreza, la enfermedad, la extrema vejez y la muerte. Profundamente afectado por la visión de estos males (su lujoso aislamiento hizo aún más fuerte la impresión), decidió hallar la causa y la solución a estos males aparentemente irremediables, por lo que pensó en buscar las enseñanzas adecuadas. Así fue como decidió abandonar todo, su futuro reino, su mujer y su hijo en busca de un antídoto para el mal.


Buda viene de la raíz "Bud" que significa "despierto" o "iluminado", así como Cristo significa "ungido". No debe usarse como nombre propio, ya que significa un título y un reconocimiento por haber alcanzado un estado de desarrollo espiritual.


Gautama, que renunció a su vida monárquica, se retiró a la vida ascética y un buen día, tomó la firme determinación de sentarse bajo los pies de un árbol y no levantarse de allí hasta conseguir la iluminación. Y lo logró. Antes de abandonar su cuerpo vivió muchos años más entre los humanos enseñando infatigablemente el camino que lo llevó hacia la paz y felicidad permanentes.


Antes de abandonar su cuerpo vivió muchos años más entre los humanos enseñando infatigablemente el camino que lo llevó hacia la paz y felicidad permanentes. Gautama Buddha después de desarrollar la conciencia de Nirvana siguió su labor de servir a la humanidad.


Este Gran Ser que le señaló a la humanidad el logro de la Iluminación y Liberación y fue textualmente la encarnación de la Sabiduría Divina.

Amida, Supremo Buddha de Luz Infinita, fue el Ser hizo descender al corazón de Gautama un Rayo de su Ser Cristalino viviente, y que caminó a través de Gautama durante Su Ministerio en la tierra.
Desde ese día y para siempre descenderá el Bienaventurado Siddharta Gautama, El Buddha.




"YO SOY" la iluminación. "YO SOY" el cumplimiento de la Ley. "YO SOY" Todo. "YO SOY" la Tierra Pura del Esplendor sin Límites, Iluminando cada partícula dentro del cuerpo del Absoluto.

El Buddha dijo que como los Hijos de la Tierra, por sí mismos, desearan la misericordia para toda la vida, El permanecería en la atmósfera de la Tierra, continuamente, y así superar la crisis espiritual de nuestro planeta que debe pasar con éxito, a fin de calificar para su ascensión en la luz.

Gautama Buddha, envía hacia todas partes las emanaciones de Su Presencia para cubrir la Tierra, su gente y el reino de la naturaleza, para que puedan ser asimilados por la conciencia de la raza humana que evoluciona.

No hay ningún mapa, guía, ni seguridad de éxito final en alcanzar la meta. Cada hombre depende completamente de los impulsos de la Llama de su propio corazón y seguir las insinuaciones de su propio corazón.

Según los escritos budistas sus últimas palabras fueron: "Todas las cosas son perecederas. Esforzaos por vuestra salvación".  




El método que desarrolló el Buda    
Hablando en términos occidentales, Gautama el Buda es sin duda el más "científico" de todos los Maestros Ascendidos. El camino que descubrió al iluminarse a los 36 años y que enseñó compasiva e incansablemente durante otros 45 antes de ascender a la edad de 80 años, es el más "racional" y el más "científico" de todos los sistemas que nos han sido legados.

Tal como recomienda la primera inscripción del templo de Delfos, "Conócete a ti mismo", todo lo que hizo Gautama Siddartha el Buda fue observar con atención y ecuanimidad total la conciencia humana a través de su propia conciencia. Es decir, se observó a sí mismo hasta llegar a conocerse.        

A partir de dicha observación desarrolló, entre otras cosas, un modelo de la mente, vista como un proceso que se basa en la sucesión ininterrumpida de cuatro funciones principales:         

1) consciencia (viñana): la parte receptora de la mente que se limita a registrar la ocurrencia de las cosas.           

2) percepción (saña): la parte evaluadora que juzga el hecho ocurrido, clasificándolo y juzgándolo como positivo o negativo    .

3) sensación (vedana): la parte que genera una sensación corporal agradable o desagradable de acuerdo al resultado de la evaluación del hecho.       

4) reacción (sankhara): la parte que reacciona con aversión o apego en función de la sensación.  

De acuerdo a la observación de Gautama, estas cuatro funciones mentales son todavía más breves que las efímeras kalapas que componen la realidad material, de tal suerte que nunca tenemos conciencia de lo que ocurre cada vez que los sentidos corporales entran en contacto con alguna cosa.


Por ejemplo, si al oído llega el sonido producido por las palabras "¡Eres un inútil!", inmediatamente la conciencia registra el hecho, la percepción clasifica las palabras como algo negativo y experimentamos una sensación corporal desagradable que nos hace reaccionar produciendo un sankhara de aversión contra lo que estamos escuchando, pues deseamos que se detenga eso que nos desagrada.


Por el contrario, si escuchamos un halago que la percepción evalúe como algo positivo, experimentamos una sensación corporal agradable y generamos un sankhara de agrado deseando más de eso que nos ha producido placer.     

¿Cuál es la fuente del sufrimiento según el Buda?          
La memoria de todos los sankaras que ha producido una mente se encuentra acumulada en el cuerpo y esta acumulación va generando reacciones cada vez más marcadas y automáticas, ya que saña, la percepción, aprovecha el acervo de experiencias pasadas para evaluar y clasificar cualquier fenómeno nuevo.           

Las reacciones pasadas se convierten en puntos de referencia con los que tratamos de comprender una experiencia nueva que juzgamos y clasificamos de acuerdo a nuestros sankharas pasados. Así es como las reacciones antiguas de codicia y aversión condicionan nuestra percepción del presente y nos vemos envueltos en un círculo vicioso, en lo que se conoce como la rueda del Samsara. De tal suerte que el karma, la verdadera causa del sufrimiento, es producto de la reacción condicionada de la mente.     

¿Cuál es la relación de la meditación con la liberación?           
Gautama el Buda dijo: "Cualquier sufrimiento que surja, tiene una reacción por causa.


Si todas las reacciones cesan, entonces no hay más sufrimiento".


Entre las herramientas que enseñó a sus contemporáneos para detener la reacción y alcanzar la liberación, se encuentra una sencilla y poderosa técnica para desarrollar la capacidad de contemplar las cosas tal como son. Esta técnica se conoce como meditación Vipassana que significa "visión cabal" y consiste en trabajar erosionando poco a poco las respuestas condicionadas hasta liberar totalmente a la mente. Un camino racional y paciente. 


Para practicar Vipassana sólo hay que observar con atención y ecuanimidad las sensaciones en todo el cuerpo. Estas sensaciones se experimentan debido a la infinita variedad de combinaciones de las cualidades básicas de la materia -masa, cohesión, temperatura y movimiento- que presentan las partículas subatómicas llamadas kalapas.

Cuando se adquiere la capacidad de observar cualquier sensación sin reaccionar ante ella, la mente empieza automáticamente a penetrar más allá de la realidad aparente del dolor hasta alcanzar su naturaleza sutil que no consiste más que en vibraciones que surgen y desaparecen a cada instante.


Así es como se adquiere la conciencia de que todo tiene un tiempo de duración determinado pasado el cual se termina y surge algo nuevo.


A esta única constante que es el cambio, se le llama anicha, impermanencia. Cuando finalmente se experimenta la realidad sutil, la conciencia del anicha permite vivenciar la inutilidad del apego y se alcanza la liberación del sufrimiento.  

Entre las consecuencias secundarias de practicar esta técnica de meditación se encuentran la relajación mental y la eliminación de viejos sankharas acumulados.


Al observar objetiva y desapasionadamente cualquier sensación corporal, mientras no haya ninguna reacción, no se crea ningún sankhara nuevo y cualquier sankhara viejo que se experimente en forma de sensación, desaparece.


Al momento siguiente otro sankhara del pasado surge en forma de sensación y si no hay reacción, éste también desaparece. De esta forma, mientras se observa con atención todo lo que ocurre manteniendo la ecuanimidad, se permite que las reacciones acumuladas alcancen una tras otra la superficie de la mente manifestándose como sensaciones que van siendo gradualmente erradicadas.       
Como consecuencia secundaria de aprender a observar las sensaciones sin reaccionar ante ellas, la mente se reprograma a sí misma permitiéndose actuar con plena conciencia en lugar de reaccionar automáticamente frente a los acontecimientos.   

Es por ello que todo el esfuerzo se basa en aprender a no reaccionar, a no producir un nuevo sankhara cuando aparece la sensación y comienza la sensación de agrado o desagrado. Si hay conciencia en ese momento efímero y se detiene la reacción, uno se limita a observar la sensación, ésta no se intensifica hasta transformarse en deseo o aversión y no se convierte en una emoción intensa que termina por dominar a la mente conciente, sino que simplemente desaparece.    

Aunque al principio esta conciencia se logra sólo por unos breves instantes, esos momentos son muy poderosos porque ponen en marcha un proceso inverso, el de la purificación.


Y así poco a poco, con la práctica, los segundos se convierten en minutos y los minutos en horas hasta que finalmente queda erradicado el viejo hábito de reaccionar y la mente permanece siempre en paz. Ésta es una forma efectiva en que puede detenerse el sufrimiento, según lo comprobó Gautama el Buda.    


Acerca de la felicidad verdadera       
Cuando uno conoce la felicidad verdadera, no importa lo que suceda, ya sea dentro del microcosmos de la propia mente y el propio cuerpo, o en el mundo exterior, uno es capaz de afrontarlo, no con tensión, no con deseo o aversión reprimidos a duras penas, sino con completa soltura, con una sonrisa que surja de lo más hondo de la mente. En ninguna situación agradable o desagradable, querida o no querida, se tiene ansiedad, uno se siente totalmente seguro, seguro en la comprensión de la impermanencia. Esta es la mayor bendición.         

Saber que eres tu propio dueño, que nada puede afectarte, que puedes aceptar con una sonrisa cualquier cosa que la vida te depare; éste es el equilibrio perfecto de la mente, ésta es la verdadera liberación. Esto es lo que se puede conseguir aquí y ahora con la práctica de la meditación Vipassana.







GAUTAMA  El Buda        
una gema preciada en la aventura    
del conocimiento de la conciencia    

Para el científico que siempre se ha regido por su fe en la fuerza de la razón, la historia tiene un final de pesadilla. Después de escalar las montañas de la ignorancia, está llegando a la cumbre más alta. Y cuando se iza sobre la última peña, es saludado por una legión de teólogos que llevan varios años allí sentados.     


Robert Jastrow, Ex director del Instituto Goddard de Estudios Especiales de la NASA, relata:
Hace alrededor de 2500 años, un hombre llamado Gotama Siddartha, a quien nosotros conocemos como Buda, descubrió a través de un estado profundo de concentración que su cuerpo estaba conformado por pequeñísimas partículas que existían sólo durante una trillonésima de segundo antes de desaparecer, y que el flujo constante de este devenir de partículas producía la impresión de solidez para conformar el mundo ilusorio que los orientales denominan maya.

Gotama llamó a estas pequeñas partículas kalapas, desarrolló un modelo del funcionamiento de la mente y enseñó un camino hacia el Nirvana, la liberación final conocida también como estado búdico, estado crístico de conciencia o simplemente iluminación.

Durante el siglo pasado, mediante cálculos e instrumentos tecnológicos de alta precisión, y gracias al desarrollo del microscopio atómico, nuestros científicos han redescubierto lo mismo, que la materia está compuesta de partículas indivisibles que surgen y desaparecen a una velocidad de 1022 veces por segundo. También han observado que estas partículas entran y salen de la existencia en un flujo constante de vibraciones conformando así todas las cosas de este mundo ilusorio que los occidentales hemos venido llamando realidad.  

Nuestros científicos han denominado a estas pequeñas partículas cuantums, han sentado las bases de la física cuántica y ya ensayan sus primeros modelos de conciencia basados en ellas. 







Jesús en la Luz del Cristo

Jesús en la Luz del Cristo
 
Los mercaderes de la Palabra
Una religión queriendo hacer de Jesús el hijo único de Dios; con esto confundieron el plano humano y el plano divino, el plano histórico y el plano cósmico.

Como principio cósmico, se puede decir que «el Hijo»  la segunda persona de la Santísima Trinidad, es el hijo único de Dios. Es este principio cósmico al que se ha dado el nombre de Cristo, y es con este principio cósmico con el que, mediante su trabajo, Jesús hombre se identificó.

Toda la confusión procede de no saber cómo interpretar la palabra «el Hijo»  El Cristo es el Hijo de Dios en tanto que es parte de Dios.

Es él quien ha sido llamado el Verbo. Él es la primera palabra proferida por Dios cuando dijo:

«¡Que sea la luz!»   La luz es el hijo primogénito de Dios, la sustancia que Dios engendró para hacer de ella la materia de la creación.

Todo lo que vemos a nuestro alrededor no es más que luz condensada. Y esta luz, que se convierte abajo en materia, es arriba la síntesis de todas las virtudes divinas.

La luz es ésta realidad cósmica y espiritual que aún no podemos concebir. Los místicos hablan de la luz, los físicos y astrofísicos hablan de la luz, y ésta palabra «luz» parece corresponder a realidades diferentes. Y sin embargo, no es así, en su origen se trata siempre de la misma realidad.

Pero la luz continuará siendo todavía durante mucho tiempo un enigma para los humanos; excepto cuando lleguen al final de un largo trabajo espiritual de remontar hasta su origen para fusionarse con ella.

Y esto es, precisamente, lo que logró Jesús, y es en este sentido que podemos decir, que es el Hijo de Dios: porque se fusionó con el Verbo que es la primera emanación divina.

Ahora puedes comprender mejor. El hecho de usar las mismas palabras, «padre» e «hijo», no implica que debamos confundir las realidades humanas con las realidades cósmicas.

El Padre y el Hijo, la primera y la segunda persona de la Santísima Trinidad, pertenecen a un orden completamente diferente.

Dios padre es el principio creador; y su Hijo, a quien los cristianos llamaron el Cristo, es su emanación.

 

Cristo es la Luz de Dios
Es este principio, el Cristo, el que debe descender hasta cada ser humano por el poder del Espíritu Santo, con el fin que cada uno se convierta en un verdadero hijo de Dios, en una verdadera hija de Dios.

Jesús recibió el principio del Cristo en plenitud, pero Jesús no es el Cristo. El fue el conductor del Cristo, fue la voz del Cristo, sirvió al Cristo, se identificó con el Cristo, pero no es el Cristo.

El Cristo, hay que comprender, es un principio cósmico.

Este principio puede encarnarse en un ser que esté preparado para recibirle.

Jesús era un hombre, un hombre que vivió hace dos mil años en Palestina.

El Cristo, que es el segundo aspecto de Dios mismo, jamás ha tomado un cuerpo físico, y no lo tomará jamás; no puede convertirse en hombre, sólo entra en las almas y los espíritus que están dispuestos a recibirle y a fusionarse con él.

Es así como entró en Buda, en Moisés, en Zoroastro, en Pitágoras, etc. El Cristo, que es un espíritu de luz y de amor, continúa siendo un espíritu.

Y Jesús, como todos los demás Iniciados o Iluminados, debió recorrer un largo camino antes que este espíritu descendiera en él.

Si fue llamado Jesús-Cristo, no es porque fuera el Cristo, sino porque recibió el Cristo. Comprended bien esto, el Cristo es una entidad divina que no tiene que aprender nada en la tierra, pero Jesús, sí.

Jesús debía instruirse. Jesús, el hombre, no pudo evitar la instrucción terrestre, y durante treinta años se preparó para su misión.

Muchos otros errores se han mantenido a la fuerza en la mente de los hombres, el poder de algunos los ha mantenido dormidos, atados a una realidad que no es, solo para manipular y sacar provecho de otros.

Si hay una cuestión en la que es­tán de acuerdo todos los budas del mundo, es ésta: Que el hombre, tal como es, está dormido y debería des­pertar. El despertar es el objetivo y el despertar es la esencia de todas sus enseñanzas. Zaratustra, Lao Tzu, Jesús, Buda, Bahauddin, Kabir, Nanak, Chuang Tsu… todos los despiertos han enseñado una única lección. En diferentes idiomas, con diferentes metáforas, pero su canción es la misma. Así como el mar tiene un sabor salado, ya se prue­be por el norte o por el sur, por el este o por el oeste, el sabor de la enseñanza es el estado de vigilia, el despertar de conciencia y la sanación del corazón.    

Y te has creado religiones, dioses, oraciones, ritos, sacados de los sueños. Tus dioses son parte de tus sueños, como todo lo demás. Tu política es parte de tus sueños, tus re­ligiones son parte de tus sueños, tu poesía, tus pin­turas, tu arte… todo lo que haces. Como estás dormido, ha­ces cosas según tu estado mental.

 

Tus dioses no pueden ser diferentes de ti
¿Quién los va a crear? ¿Quién les dará cuerpo, forma y color? Tú los creas, tú los esculpes; tienen ojos como los tuyos, nari­ces como las tuyas… ¡y mente como la tuya!

Esto, en su momento lo hicieron notar los griegos al decir, “si las vacas tuvieran dios, lo verían con forma de vaca”.

El Dios del Antiguo Testamento dice: «Soy un Dios muy celoso.» Vamos a ver: ¿quién ha creado este Dios tan celoso? Dios no puede ser ce­loso, y si Dios es celoso, entonces ¿qué tiene de malo ser celoso? Si hasta Dios es celoso, ¿por qué tú habrías de pensar que estás haciendo algo malo cuando sientes celos? ¡Los celos son algo di­vino!  

El Dios del Antiguo Testamento dice: «Soy un Dios muy coléri­co. Si no cumples mis mandamientos, te destruiré. Te arrojaré al fuego del infierno para toda la eternidad. Y como soy celoso, sigue diciendo Dios, no debes adorar a nadie más. No puedo tolerar­lo. ¿Quién creó semejante Dios? Esta imagen tuvo que crearse a partir de nuestros propios celos, de nuestra propia cólera. Es una proyección, una sombra nuestra. Un eco del hombre y de nadie más. Y lo mismo se puede decir de todos los dioses de todas las religiones.        

¿Qué sentido tiene ha­blarle de Dios a gente que está dormida? Escucharán en sueños, so­ñarán con lo que se les diga y crearán sus propios dioses que serán completamente falsos, completamente absurdos. Lo mejor es prescindir de tales dioses.      

El silencio es el espacio en el que uno despierta, y la mente ruidosa es el espacio en el que uno permanece dormido. Si tu mente continúa parloteando, estás dormido. Si te sientas en silencio, si la mente desaparece y puedes oír el canto de los pájaros y no hay mente en tu in­terior, un silencio… este silbido del pájaro, este gorjeo, y ninguna mente funcionando dentro de tu cabeza, silencio total… entonces la concien­cia aflora en ti. No viene de fuera, surge dentro de ti, crece en ti. Por lo de­más, recuerda: estás dormido…

Todo lo que existe es resultado de la sustancia divina, todo es Dios.

La única diferencia se halla en la conciencia, y Jesús tenía la más elevada conciencia de la Presencia de Dios en él.

Es pues, esta conciencia la que debemos desarrollar, hasta fundirnos en la Divinidad para poder decir un día como Jesús: «Mi Padre y yo, somos uno.»

 

Falsas enseñanzas
La Iglesia tenía la misión de aclarar la enseñanza de Jesús, mostrando que el ser humano sólo existe porque en él mora lo divino, y que su vocación es acercarse cada vez más a esta divinidad que lleva en él.

Pero al fabricar toda clase de historias imaginarias a propósito del mismo Jesús, no sólo no aclaró esta enseñanza, sino que no ha cesado de oscurecerla.

En tiempos de Jesús, el emperador romano, era considerado como una divinidad. Aunque fuera un tirano sanguinario, un incapaz o un loco, tenía el título de «dios», era obligatorio postrarse ante sus estatuas, y después de su muerte entraba en el panteón de las divinidades romanas.

Por tanto, no convenía que Jesús fuera considerado como inferior a un emperador romano. Entonces, como había dicho que era el hijo de Dios, los Padres de la Iglesia fueron progresivamente inducidos a presentarle como la encarnación viva del Cristo; y como había muerto, era necesario que resucitara y subiera al cielo, exactamente como los emperadores romanos.

¿Cómo se podría ahora conseguir que la Iglesia reconociera semejantes errores?

La Iglesia ha confundido a Jesús con el Cristo no tanto para conservar el prestigio de Jesús, sino para conservar su propio prestigio, porque tenía que adquirir y conservar un prestigio. Indudablemente también deseaba hacer el bien a los cristianos y animarles a creer, pero lo hicieron presentando a Jesús bajo una imagen prodigiosa.

Todo ser humano llega al mundo marcado con una huella divina, y si no toma conciencia de ella o pierde esta conciencia, es porque los sacerdotes, los pastores, los papas, gurúes, etc., no han hecho correctamente su trabajo.

Parece como si la Iglesia no hubiera querido ver dónde se hallaba la verdadera grandeza de Jesús, este hombre que vino un día a revelar a los otros hombres que todos eran de esencia divina, todos por igual hijos e hijas del mismo Padre celestial.

En vez de empeñarse tanto en demostrar y repetir que Jesús no era otro que el Cristo, hubiera sido más útil que explicara a los humanos lo que son ellos mismos.

En efecto, la clave de la religión está en que el hombre aprenda ante todo quien es él.

Hasta entonces lo único que hará será engullir toda clase de teorías y de creencias sobre algo que no conoce: a sí mismo.

Si Jesús era por naturaleza diferente de todos los demás humanos, ¿cómo podía esperar que le comprendieran y, sobre todo, ser un ejemplo para ellos?

Tristemente, se llegará a la conclusión que Jesús era insensato, puesto que él que era Dios, pidió a los humanos que hicieran las mismas cosas que él, prometiéndoles incluso que podrían hacer aún cosas mayores.

Y puesto que Jesús estaba tan lejos, tan inalcanzable, era necesario un intermediario entre él y los hombres; entonces, evidentemente, es la Iglesia quien se atribuyó este papel de intermediario al decir: «Fuera de la Iglesia no hay salvación.»

¿Cómo podemos imaginar que cualquier cristiano, por el sólo hecho de haber sido bautizado, merece una salvación que Platón no merece?

¿De dónde pudo la Iglesia sacar esta pretensión de imponer semejantes creencias?

¡Como si la salvación de los humanos debiera depender de la época en que vivieron: antes o después de Jesús!

Por mucho que la Iglesia se obstine en fijar un comienzo y un término a la revelación divina, Dios, Él, no se deja impresionar por estos decretos y sigue sin tenerlos en cuenta.

La religión cristiana no perderá nada de su grandeza dejando de decir que el mismo Cristo fue quien descendió a la tierra en la persona de Jesús. ¿Por qué continuar queriendo basar el cristianismo en una afirmación tan insensata?

Y ahora, los cristianos esperan de nuevo su venida. Pero aquí también, esperar la venida del Cristo como un acontecimiento que debe producirse en el tiempo, es muy ingenuo.

Porque el Cristo no existe ni en el espacio, ni en el tiempo, vive en el infinito y en la eternidad.



La venida del Cristo
Por tanto, que se diga que ha venido, que viene o que vendrá, equivale a lo mismo, no hay fecha para su venida. Al igual que no debemos confundir la venida del Cristo con la de Jesús, tampoco debemos esperar su regreso. Jesús ya realizó su trabajo, es más, él mismo anunció que son las «energías»  del Cristo las que volverán, no él.

Solamente debemos ponernos a trabajar para que nazca y se manifieste en nosotros. Es hora de que abandonemos estas quimeras referentes al regreso del Cristo. Diréis: «¡Pero está escrito que vendrá sobre las nubes!»

Sí, como en el teatro, ¿no es cierto?, cuando al final de una obra se hace descender del cielo un dios que resuelve todos los problemas de los desgraciados humanos. ¡Pero comprended que estas nubes son simbólicas!

Las nubes, que pertenecen al dominio del aire, representan simbólicamente el plano mental.

Es, por tanto, en la cabeza de los seres humanos donde el Cristo debe venir, y viene en forma de sabiduría; luego desciende hasta su corazón, que representa el dominio del agua dónde se manifiesta como amor.

Y además, ¿qué creéis?¿qué esperáis? En el estado actual de cosas, incluso aunque Jesús volviera, no serviría de nada porque estorbaría los intereses de tanta gente, que se buscaría la manera de hacerle desaparecer.

El Cristo sólo puede venir si los seres humanos trabajan para que primeramente venga en su interior.

Desgraciadamente, cuanto más imaginaban los cristianos cosas increíbles respecto a Jesús, más se convencían que le estaban con ello manifestando su amor y su respeto.

De pura palabra, así es fácil manifestar su amor y su respeto. Pero si se respeta a Jesús, si se le ama, no sólo se debe renunciar a cometer actos que puedan ofenderle, sino, sobre todo, esforzarse en comprender su pensamiento.

En todo ser humano que viene al mundo, es cada vez, el principio divino el que desciende a encarnarse, es el principio que los cristianos llaman, el Cristo.

En efecto, este acto se repite cada vez que un niño viene al mundo; y le corresponde a ese niño o niña, trabajar toda su vida para que su naturaleza divina, el Cristo, extienda su poder sobre su naturaleza humana (es decir sobre su naturaleza física y su naturaleza psíquica), y la ponga a su servicio.

En Jesús, la fusión de la naturaleza humana y la naturaleza divina se realizó a la perfección. Pudo identificarse con su Padre Celestial porque logró liberarse de todas las escorias que impedían esta fusión.

Cualquiera que sea el grado de evolución en el que se encuentra, todo ser humano posee, al menos en germen, esta naturaleza divina, y su vida en la tierra sólo tiene sentido si toma conciencia de la necesidad de desarrollar esta semilla en él.

Cualquiera que sea el Maestro espiritual cuyo ejemplo siga, su única tarea consiste en cultivar en sí mismo este germen de la Divinidad.

Por tanto, Jesús no es Dios que vino a encarnarse en un momento dado de la historia.

Pero en un momento dado de la historia, hubo un ser que había tomado conciencia hasta el punto más elevado, de su dignidad de hijo de Dios y que quiso enseñar a los hombres que todos eran, ellos también, hijos de Dios, portadores del Cristo.

En lugar de dejarse impregnar por esta verdad, los cristianos pasaron su tiempo glorificando la divinidad de Jesús y condenando, persiguiendo, e incluso exterminado las otras religiones y todos aquellos que no aceptaban «la fe verdadera», como les gusta decir.

No se apresuraron demasiado en seguir el ejemplo de Jesús mismo. Un hombre de paz.

Y entonces, ¿quien con su actitud limitó la difusión de este mensaje verdaderamente revolucionario?

Bastaba con leer atentamente los Evangelios para comprender lo que debía ser retenido de este mensaje. Pero no, la Iglesia cerró los ojos ante ciertas verdades y fabricó otras.

No se trata de estar en contra de la autoridad de la Iglesia. Es útil, incluso necesario que exista una institución, espiritual, de la que los humanos puedan recibir una orientación y consejos. Lo que es inaceptable son las bases sobre las que ha sentado su autoridad, y cómo la ha ejercido.



Tu camino
Una religión debe esencialmente tener como fin la transformación, la mejora del ser humano, y el ser humano no puede mejorar si se le repite incesantemente que su fundador es de una naturaleza distinta a él.

Los cristianos sólo podrán llamarse verdaderamente discípulos de Jesús si se esfuerzan en seguir su ejemplo y llegar a ser como él, porque son de la misma naturaleza que él.

Evidentemente, en el transcurso de la historia hubo entre los cristianos seres de élite que, a pesar de la oscuridad y limitaciones de la enseñanza que habían recibido de la Iglesia, lograron elevarse hasta una comprensión excepcional del mensaje de Jesús.

La Iglesia se apropió de Jesús para moldear un cristianismo a su manera, pero he aquí que esta propiedad comienza a escapársele de las manos.

Jesús saldrá del ámbito histórico para entrar en el ámbito universal en dónde todos comprendan que pueden recibir al Cristo en ellos mismos.

El Cristo no pertenece a una pequeña sociedad en alguna parte.

Y en otros planetas, ¿acaso Dios les ha privado de su Presencia?



En ti está la semilla

¡Con seguridad en otros planetas también se encarnó el Cristo! Puesto que Dios es amor, también ha ido a visitarlos allí.

Una semilla es minúscula; si la pesáis, no alcanzará más que algunos miligramos, y un ligero soplo de viento se la llevará; pero sembradla, y cada día la veréis crecer: nuevas ramas, flores, frutos... y estos frutos, a su vez, darán otras semillas que continuaréis sembrando, y he aquí que empezarán a crecer otros árboles magníficos.

Esto es lo que he hecho, por ejemplo, con el «Padrenuestro». He tomado esta semilla, la he plantado en la tierra de mi ser, la he cuidado, la he regado, calentado, iluminado, y ahora se ha convertido en un árbol cuyas raíces se hunden profundamente en mi alma y cuya cima se eleva hasta el cielo.

Por eso, es que hay que entender que esta oración se puede profundizar hasta el infinito, porque abarca todos los ámbitos de la vida, alcanza todos nuestros procesos psíquicos y espirituales, y le da un sentido a nuestra existencia. 

Pero al igual que la semilla, es necesario ponerla primero dentro de la tierra, hacerla viva dentro de sí. Entonces se descubre progresivamente toda su riqueza.

La gran mayoría de los cristianos recitan esta oración, la pasean por sus labios por todas partes, pero jamás la plantan. Entonces, ¿qué pueden saber sobre ella? Es una semilla que jamás ha sido enterrada en la tierra, y permanece ahí, oscura, inerte, sin serles de ninguna utilidad.

«Padre Nuestro, que estás en los cielos...» ¡Tan sólo estas pocas palabras, y cuántas cosas que comprender! Si nuestro Padre está en los cielos, significa que nuestra verdadera patria se halla arriba, en el mundo divino. Allá esta nuestra casa.

A medida que una religión se extiende por el mundo, pierde su pureza inicial. Con el tiempo, desaparece el espíritu y solamente quedan formas, ritos, preceptos.

¡Cuánta distancia hay entre la manera cómo se aplica y lo que había originalmente en la cabeza de aquél que la estableció!

¿Por qué? Porque no se supo conservar su espíritu. ¿Y por qué no se sabe conservar su espíritu? Porque siempre se las arreglan para utilizar las ideas más nobles para satisfacer los intereses más egoístas.

Afortunadamente el espíritu divino que mora en todas las voluntades nunca se deja ahogar por completo, y como un fuego que todavía arde bajo las cenizas, espera el momento propicio para reanimarse.

Por tanto, no debemos preocuparnos por las religiones, incluso cuando están aparentemente muertas y enterradas, en realidad se preparan para renacer bajo otra forma.

Es por los humanos por los que debemos preocuparnos, los humanos que no saben lo que pierden al no esforzarse en descubrir en sí mismos la Presencia de su Padre y de su Madre celestiales con el fin de reconocerse como hijos suyos.

Cuando Jesús usó el nombre "YO SOY" Él realmente estaba usando el nombre divino por el cual el Dios se había revelado a Moisés en la zarza ardiente. Dios se reveló a Moisés como "Yo soy el que yo soy". "YO SOY" es el nombre para Dios que Jesús reafirma, cuando le preguntan en nombre de quien sanaba. Respondió Jesús, YO SOY EL me ha enviado.

Jesús le dice a todo el mundo, ustedes también son Dios. Dios y Diosa.