Buda

Gautama el Buda


Es un Maestro Ascendido. Buda significa "iluminado".


Vivió en el norte de la India, en el siglo VI a.C. Su nombre personal era Sidarta (Siddartha, en sánscrito) y su apellido, o nombre de familia, era Gotama (Gautama, en sánscrito).


Su padre fue Sudodana, gobernante del reino de los Sakyas (situado en el actual Nepal), y su madre la reina Maya. Según la costumbre de la época contrajo matrimonio a los 16 años con la princesa Yasodara, con quien tuvo un hijo.


El joven príncipe debía tener tendencias religiosas que su padre adivinó, ya que Sidarta fue aislado en palacio y rodeado de todos los lujos posibles para evitar que le llegaran los problemas y sufrimientos normales de la humanidad. Sin embargo diversas "causalidades" permitieron que Sidarta contemplase directamente la pobreza, la enfermedad, la extrema vejez y la muerte. Profundamente afectado por la visión de estos males (su lujoso aislamiento hizo aún más fuerte la impresión), decidió hallar la causa y la solución a estos males aparentemente irremediables, por lo que pensó en buscar las enseñanzas adecuadas. Así fue como decidió abandonar todo, su futuro reino, su mujer y su hijo en busca de un antídoto para el mal.


Buda viene de la raíz "Bud" que significa "despierto" o "iluminado", así como Cristo significa "ungido". No debe usarse como nombre propio, ya que significa un título y un reconocimiento por haber alcanzado un estado de desarrollo espiritual.


Gautama, que renunció a su vida monárquica, se retiró a la vida ascética y un buen día, tomó la firme determinación de sentarse bajo los pies de un árbol y no levantarse de allí hasta conseguir la iluminación. Y lo logró. Antes de abandonar su cuerpo vivió muchos años más entre los humanos enseñando infatigablemente el camino que lo llevó hacia la paz y felicidad permanentes.


Antes de abandonar su cuerpo vivió muchos años más entre los humanos enseñando infatigablemente el camino que lo llevó hacia la paz y felicidad permanentes. Gautama Buddha después de desarrollar la conciencia de Nirvana siguió su labor de servir a la humanidad.


Este Gran Ser que le señaló a la humanidad el logro de la Iluminación y Liberación y fue textualmente la encarnación de la Sabiduría Divina.

Amida, Supremo Buddha de Luz Infinita, fue el Ser hizo descender al corazón de Gautama un Rayo de su Ser Cristalino viviente, y que caminó a través de Gautama durante Su Ministerio en la tierra.
Desde ese día y para siempre descenderá el Bienaventurado Siddharta Gautama, El Buddha.




"YO SOY" la iluminación. "YO SOY" el cumplimiento de la Ley. "YO SOY" Todo. "YO SOY" la Tierra Pura del Esplendor sin Límites, Iluminando cada partícula dentro del cuerpo del Absoluto.

El Buddha dijo que como los Hijos de la Tierra, por sí mismos, desearan la misericordia para toda la vida, El permanecería en la atmósfera de la Tierra, continuamente, y así superar la crisis espiritual de nuestro planeta que debe pasar con éxito, a fin de calificar para su ascensión en la luz.

Gautama Buddha, envía hacia todas partes las emanaciones de Su Presencia para cubrir la Tierra, su gente y el reino de la naturaleza, para que puedan ser asimilados por la conciencia de la raza humana que evoluciona.

No hay ningún mapa, guía, ni seguridad de éxito final en alcanzar la meta. Cada hombre depende completamente de los impulsos de la Llama de su propio corazón y seguir las insinuaciones de su propio corazón.

Según los escritos budistas sus últimas palabras fueron: "Todas las cosas son perecederas. Esforzaos por vuestra salvación".  




El método que desarrolló el Buda    
Hablando en términos occidentales, Gautama el Buda es sin duda el más "científico" de todos los Maestros Ascendidos. El camino que descubrió al iluminarse a los 36 años y que enseñó compasiva e incansablemente durante otros 45 antes de ascender a la edad de 80 años, es el más "racional" y el más "científico" de todos los sistemas que nos han sido legados.

Tal como recomienda la primera inscripción del templo de Delfos, "Conócete a ti mismo", todo lo que hizo Gautama Siddartha el Buda fue observar con atención y ecuanimidad total la conciencia humana a través de su propia conciencia. Es decir, se observó a sí mismo hasta llegar a conocerse.        

A partir de dicha observación desarrolló, entre otras cosas, un modelo de la mente, vista como un proceso que se basa en la sucesión ininterrumpida de cuatro funciones principales:         

1) consciencia (viñana): la parte receptora de la mente que se limita a registrar la ocurrencia de las cosas.           

2) percepción (saña): la parte evaluadora que juzga el hecho ocurrido, clasificándolo y juzgándolo como positivo o negativo    .

3) sensación (vedana): la parte que genera una sensación corporal agradable o desagradable de acuerdo al resultado de la evaluación del hecho.       

4) reacción (sankhara): la parte que reacciona con aversión o apego en función de la sensación.  

De acuerdo a la observación de Gautama, estas cuatro funciones mentales son todavía más breves que las efímeras kalapas que componen la realidad material, de tal suerte que nunca tenemos conciencia de lo que ocurre cada vez que los sentidos corporales entran en contacto con alguna cosa.


Por ejemplo, si al oído llega el sonido producido por las palabras "¡Eres un inútil!", inmediatamente la conciencia registra el hecho, la percepción clasifica las palabras como algo negativo y experimentamos una sensación corporal desagradable que nos hace reaccionar produciendo un sankhara de aversión contra lo que estamos escuchando, pues deseamos que se detenga eso que nos desagrada.


Por el contrario, si escuchamos un halago que la percepción evalúe como algo positivo, experimentamos una sensación corporal agradable y generamos un sankhara de agrado deseando más de eso que nos ha producido placer.     

¿Cuál es la fuente del sufrimiento según el Buda?          
La memoria de todos los sankaras que ha producido una mente se encuentra acumulada en el cuerpo y esta acumulación va generando reacciones cada vez más marcadas y automáticas, ya que saña, la percepción, aprovecha el acervo de experiencias pasadas para evaluar y clasificar cualquier fenómeno nuevo.           

Las reacciones pasadas se convierten en puntos de referencia con los que tratamos de comprender una experiencia nueva que juzgamos y clasificamos de acuerdo a nuestros sankharas pasados. Así es como las reacciones antiguas de codicia y aversión condicionan nuestra percepción del presente y nos vemos envueltos en un círculo vicioso, en lo que se conoce como la rueda del Samsara. De tal suerte que el karma, la verdadera causa del sufrimiento, es producto de la reacción condicionada de la mente.     

¿Cuál es la relación de la meditación con la liberación?           
Gautama el Buda dijo: "Cualquier sufrimiento que surja, tiene una reacción por causa.


Si todas las reacciones cesan, entonces no hay más sufrimiento".


Entre las herramientas que enseñó a sus contemporáneos para detener la reacción y alcanzar la liberación, se encuentra una sencilla y poderosa técnica para desarrollar la capacidad de contemplar las cosas tal como son. Esta técnica se conoce como meditación Vipassana que significa "visión cabal" y consiste en trabajar erosionando poco a poco las respuestas condicionadas hasta liberar totalmente a la mente. Un camino racional y paciente. 


Para practicar Vipassana sólo hay que observar con atención y ecuanimidad las sensaciones en todo el cuerpo. Estas sensaciones se experimentan debido a la infinita variedad de combinaciones de las cualidades básicas de la materia -masa, cohesión, temperatura y movimiento- que presentan las partículas subatómicas llamadas kalapas.

Cuando se adquiere la capacidad de observar cualquier sensación sin reaccionar ante ella, la mente empieza automáticamente a penetrar más allá de la realidad aparente del dolor hasta alcanzar su naturaleza sutil que no consiste más que en vibraciones que surgen y desaparecen a cada instante.


Así es como se adquiere la conciencia de que todo tiene un tiempo de duración determinado pasado el cual se termina y surge algo nuevo.


A esta única constante que es el cambio, se le llama anicha, impermanencia. Cuando finalmente se experimenta la realidad sutil, la conciencia del anicha permite vivenciar la inutilidad del apego y se alcanza la liberación del sufrimiento.  

Entre las consecuencias secundarias de practicar esta técnica de meditación se encuentran la relajación mental y la eliminación de viejos sankharas acumulados.


Al observar objetiva y desapasionadamente cualquier sensación corporal, mientras no haya ninguna reacción, no se crea ningún sankhara nuevo y cualquier sankhara viejo que se experimente en forma de sensación, desaparece.


Al momento siguiente otro sankhara del pasado surge en forma de sensación y si no hay reacción, éste también desaparece. De esta forma, mientras se observa con atención todo lo que ocurre manteniendo la ecuanimidad, se permite que las reacciones acumuladas alcancen una tras otra la superficie de la mente manifestándose como sensaciones que van siendo gradualmente erradicadas.       
Como consecuencia secundaria de aprender a observar las sensaciones sin reaccionar ante ellas, la mente se reprograma a sí misma permitiéndose actuar con plena conciencia en lugar de reaccionar automáticamente frente a los acontecimientos.   

Es por ello que todo el esfuerzo se basa en aprender a no reaccionar, a no producir un nuevo sankhara cuando aparece la sensación y comienza la sensación de agrado o desagrado. Si hay conciencia en ese momento efímero y se detiene la reacción, uno se limita a observar la sensación, ésta no se intensifica hasta transformarse en deseo o aversión y no se convierte en una emoción intensa que termina por dominar a la mente conciente, sino que simplemente desaparece.    

Aunque al principio esta conciencia se logra sólo por unos breves instantes, esos momentos son muy poderosos porque ponen en marcha un proceso inverso, el de la purificación.


Y así poco a poco, con la práctica, los segundos se convierten en minutos y los minutos en horas hasta que finalmente queda erradicado el viejo hábito de reaccionar y la mente permanece siempre en paz. Ésta es una forma efectiva en que puede detenerse el sufrimiento, según lo comprobó Gautama el Buda.    


Acerca de la felicidad verdadera       
Cuando uno conoce la felicidad verdadera, no importa lo que suceda, ya sea dentro del microcosmos de la propia mente y el propio cuerpo, o en el mundo exterior, uno es capaz de afrontarlo, no con tensión, no con deseo o aversión reprimidos a duras penas, sino con completa soltura, con una sonrisa que surja de lo más hondo de la mente. En ninguna situación agradable o desagradable, querida o no querida, se tiene ansiedad, uno se siente totalmente seguro, seguro en la comprensión de la impermanencia. Esta es la mayor bendición.         

Saber que eres tu propio dueño, que nada puede afectarte, que puedes aceptar con una sonrisa cualquier cosa que la vida te depare; éste es el equilibrio perfecto de la mente, ésta es la verdadera liberación. Esto es lo que se puede conseguir aquí y ahora con la práctica de la meditación Vipassana.







GAUTAMA  El Buda        
una gema preciada en la aventura    
del conocimiento de la conciencia    

Para el científico que siempre se ha regido por su fe en la fuerza de la razón, la historia tiene un final de pesadilla. Después de escalar las montañas de la ignorancia, está llegando a la cumbre más alta. Y cuando se iza sobre la última peña, es saludado por una legión de teólogos que llevan varios años allí sentados.     


Robert Jastrow, Ex director del Instituto Goddard de Estudios Especiales de la NASA, relata:
Hace alrededor de 2500 años, un hombre llamado Gotama Siddartha, a quien nosotros conocemos como Buda, descubrió a través de un estado profundo de concentración que su cuerpo estaba conformado por pequeñísimas partículas que existían sólo durante una trillonésima de segundo antes de desaparecer, y que el flujo constante de este devenir de partículas producía la impresión de solidez para conformar el mundo ilusorio que los orientales denominan maya.

Gotama llamó a estas pequeñas partículas kalapas, desarrolló un modelo del funcionamiento de la mente y enseñó un camino hacia el Nirvana, la liberación final conocida también como estado búdico, estado crístico de conciencia o simplemente iluminación.

Durante el siglo pasado, mediante cálculos e instrumentos tecnológicos de alta precisión, y gracias al desarrollo del microscopio atómico, nuestros científicos han redescubierto lo mismo, que la materia está compuesta de partículas indivisibles que surgen y desaparecen a una velocidad de 1022 veces por segundo. También han observado que estas partículas entran y salen de la existencia en un flujo constante de vibraciones conformando así todas las cosas de este mundo ilusorio que los occidentales hemos venido llamando realidad.  

Nuestros científicos han denominado a estas pequeñas partículas cuantums, han sentado las bases de la física cuántica y ya ensayan sus primeros modelos de conciencia basados en ellas.